En estas tierras, de difícil acceso debido a la topografía, el caballo históricamente fue el medio de transporte. Este noble animal, junto con el burro y las mulas, han ayudado al hombre a cargar el café, y a administrar las haciendas que hoy vemos ya tecnificadas y abiertas al turismo.  

Sin embargo, los vínculos equinos han quedado y quedarán para siempre en este paisaje, pues los caballos son parte fundamental de las relaciones culturales y tradiciones de este entorno.  

Hoy en día, se “monta” más por placer que por trabajo. El Paisaje Cultural Cafetero tiene a su disposición una gran cantidad de ejemplares hermosos para realizar recorridos por tramos difíciles de montaña, trochas y caminos, con el fin de que los visitantes puedan disfrutar de los paisajes y de la actividad propia de los habitantes de las zonas rurales.  

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